El cuentacuentos 3º
miércoles, 13 de mayo de 2020
Tiempo atrás
pues el papel recogió lo que fue suyo en su día,
y hoy siembra para para volver,
al campo, a aquel, en que nació.
Curiosa la vuelta a la vida
cuando sirve a su vez de reflexión,
sobre cuándo y dónde, la canción,
ha de ser escuchada.
Escribo estos versos que jamás serán leídos,
mientras pienso en todo lo vivido,
y en cuánto he dejado atrás.
Podría incluso ser más,
pero no superar lo que no haré,
por vovler,
a soñar.
Soñaré a tu lado de nuevo,
seré feliz tomando el relevo,
de un fantasma del pasado,
al que quise y quiero,
al que he superado,
y del cual ahora dueño.
Con un nudo el cual no puedo deshacer,
con cerveza por comida, y a palo seco sin beber,
escribo cada pena de lo que fue,
un noble corazón y al parecer,
sigue en busca y captura.
Cómo voy a poder abandonar la lucha,
si nací para ser un soldado,
si no fue así lo busqué,
y aún, no he terminado.
Juntos dije, juntos siempre,
y Dios lo permita, no creo haberme equivocado,
solo el tiempo nos separa,
para juntarnos, al mismo lado.
Difícil es la vida,
más ahora,
que tiempo atrás.
viernes, 20 de julio de 2018
Pétalo
Entre algodones trabaja recogiendo,
Entre rosas trabaja cortando,
Entre jazmines oliendo,
Y nunca descansa.
Bajo el Sol o contra el viento,
El tiempo le pasa,
Se cansa la vida,
De aquel que trabaja.
Su esfuerzo disminuye,
No las horas de trabajo,
Y por más que lo niega,
El cuerpo resentido,
Niega doblar el espinazo.
No está recompensado el esfuerzo,
Vive bajo el yugo del esclavo,
Ojalá respira el aire
Del de arriba, en un descanso.
¿Quién gobierna al gobernante?
¿Quién paga al parado?
¿Descansa el pobre acaso,
De la madre en el regazo?
Ni un regalo da la vida,
Todo acaba en el esfuerzo,
Suspira el que trabaja,
Sin parar de hacerlo.
Apunta alto el que sabe,
Pues si apunta en medio cae la flecha sin dar en diana,
Apunta abajo el que manda,
Y cae sobre el resto su ceniza tirana.
Cuenta cuentos una madre,
Acuna con la Luna en la ventana,
Mece suave la cuna del niño,
Esperando que nunca le toque el día de mañana.
Reposa al niño y vuelve a trabajar,
Cortan sus manos las flores,
Corta ella sin parar,
Hace ramos con esas flores,
Sabiendo que marchitarán.
Levanta la cabeza al cielo,
Y grita de júbilo al comprender,
Que su jornada ha acabado,
Y se calla al recordar,
Que le quedan horas de trabajo,
Una vez llegue al hogar.
Noches sin descanso,
Razones mil para ello,
Y al día siguiente se levanta,
En el trabajo deja su sello.
Con el tiempo se retira,
Cuando su cuerpo no puede más,
Comprende que hizo en vida,
Lo que pudo y debía,
Sin mirar nunca atrás.
Hoy lo hace y agradece,
Haberse cortado tanto,
Por ver cómo su hijo crece,
Sabiendo que lo ha cuidado.
La Luna reposa en la ventana,
Y la madre tose en la noche,
Su hijo se acerca con agua,
Y no consiente reproche,
La acuna en su cama,
Deseándole con dulzura:
Buenas noches
lunes, 9 de julio de 2018
Mujer
Desde la ventana escuchaba
De fondo muchas risas,
Muchos niños que jugaban
Sin que pasasen los días.
El tiempo con ellos no existía.
Un día se asomó,
El aire entró por su casa,
Hacía tiempo que no corría
El olor de Sevilla que tanto le gustaba.
Desde el parque se veía,
Cómo un viejo miraba,
Y se sorprendió al ver,
A aquél ángel que anhelaba.
Una niña que no paraba quieta,
Chiquilla que de un lado a otro se movía,
Que gritaba y reía,
Siendo feliz.
Los niños de aquel parque
Transmitían mucha vida,
Y de fondo estaba aquel hombre,
Que una mueca triste
Portaba y se veía.
Las madres comentaban,
Los padres se reían,
Pues desde entonces,
A la ventana acudía.
Veía las mentes puras,
Veía su inocencia,
Pero no quitaba ojo,
De aquella joven belleza.
La niña un día se dio cuenta,
Y ella le sonreía,
Pero él su gesto,
Nunca torcía.
Una mañana la niña,
A la ventana miró,
Y no comprendía
Dónde estaba aquel señor,
Y se preguntó entonces
Por qué no sonreía.
El jaleo se escuchaba lejos,
Los coches pasar,
Las personas con su alegría,
Los bares repletos,
Y el olor de Sevilla,
De una flor...
Cuando el Sol más alto se ponía,
La niña casi marchó,
Su madre la llamaba,
Pero antes de irse, se volvió.
Un hombre en un banco,
El anciano de aquellos días,
Cabizbajo él lloraba,
Con una flor en las manos,
Que temblaban y temían.
Ella se acercó despacio,
Y con su mirada se encontró,
Él le tendió la mano,
Y con ella, la flor.
La cogió y salió corriendo
Hacia su madre.
Nadie volvió a ver al hombre,
Solo pocos lo sabían,
Falleció aquella noche,
Mientras dormía.
Una nota había dejado,
En la que ponía:
«La flor que nunca tuve»
Junto a la nota,
una foto de una joven,
Que del brazo sostenía,
Al que fue él en algún tiempo,
Y ahora solo moría.
Pasaron los años.
La niña se hizo mujer,
y un día caminando recordó,
Aquel parque... aquel día...
Y de pronto comprendió.
Se quedó en silencio, quieta,
La niña lloró,
Bajo el Sol de Sevilla,
Miró al cielo,
dijo adiós.
Juguete
Como un juego de niños
Vivimos el amor,
Compartimos nuestras risas
Y sueños bajo el Sol,
Pasan los meses y años,
Pero algo se rompió,
Solo era un juguete,
Que de pronto se cayó.
Éramos dos niños
Cuando empezamos a jugar,
Todo era bonito, bello,
Y jugábamos sin parar,
Cuanto más jugábamos con él
Más nos gustaba,
Y nunca se rompía.
Podía volar, podía correr,
Podía soñar y el viento leer,
Ese muñeco era fuerte,
Era el juguete perfecto,
Nuestro juguete,
Nuestro amuleto.
De una mano a otra a veces,
Pues en el parque lo admiraban,
Y quien no podía cogerlo,
Se enfurruñaba.
Muchos fueron los que lo intentaron,
Pero de él no se adueñaban,
Pues él era fugaz con aquellos,
Con quien no amaban.
Él podía, y lo hacía,
Reía y lloraba,
El pequeño juguete
De vida rebosaba.
Fue creciendo junto a nosotros,
Mientras nuestras manos juntas
Lo cuidaban.
Nos lo agradecía con ternura
Que siempre nos alentaba.
En las noches frías daba calor,
En los momentos de lejanía,
Podía oir tu voz,
Y tú la mía.
Simplemente él, con nuestro amor,
Se fortalecia.
Un día como otro cualquiera
De pronto enfermó,
Y por más que lo cuidamos,
Un día, se rompió.
Cosido y malcurado,
El juguete caminaba,
Junto a nosotros,
Se recuperaba
Aunque parezca mentira,
Él se alegró,
Pues de pronto un día,
Desapareció.
Vino de nuevo a nuestras vidas,
Y con él todo el amor,
Aprendimos de cada batallita,
Que el juguete nos contó,
Y de nuevo sonreía.
De nuevo otro día,
Al parque bajamos juntos
Y ya nadie lo quería,
Pobre juguete, «nadie me quiere»
Pensó.
Pero a nosotros nos tenía,
Y lo comprendió,
Nuestro amor lo mantenía
Contento y en amor,
Pues paz y armonía
Sentía en su corazón
Cuando estábamos unidos.
Aquella tarde oscura,
En sorpresa la tormenta llegó,
Y se llevó consigo,
Nuestro juguete de amor.
Cuando por fín lo encontramos,
Ya no era igual,
Y por más que lo intentamos,
No podía caminar.
Aquel día lo sacamos,
Para que probase volar,
Y él con todo su empeño,
Logró las nubes tocar,
De nuevo entre nuestras manos,
Se sintió volar,
Pero de pronto él llorando,
Dijo adiós, mamá y papá,
Su mano resbaló,
Y no pudimos hacer más.
El juguete se caía,
No lo pudimos rescatar,
Se cayó al suelo,
Y nunca se llegó a levantar.
Hoy, sigue en coma,
Luchando por despertar.