Dícese que una vez fue,
dícese que volar pudo,
dícese que por aquí y allá estuvo,
y tengo en ello fe.
Voló tan alto como pudo, queriendo tocar el Sol,
intentó tocar estrellas, nubes,cielo, y cayó.
Volcose en rozar las lágrimas de rocío,
refrescarse en un río,
volar a ras y con buena maestría,
alzar vuelo de nuevo,
como nunca antes,
para el nuevo día.
No importa cuántas veces logró o no su objetivo,
pues en la vida a veces, ser subjetivo,
evitará ser odiado por colectivo,
sabiendo no señalar.
Mas ¿acaso importa el aspecto,
o el por qué has sido elegido?
Vive,vuela, sueña, cae,
que ya caerás en olvido,
vive ahora que vives,
y para ello has sido escogido.
Dícese que una vez fue,
dícese que volar pudo,
dícese que por aquí y allá estuvo,
y tengo en ello fe.
Un fénix conoció mundo, lo perdió,
pues contemplando el nuevo, comprendió,
diose cuenta de lo sucedido,
sintiose el pobre perdido,
mas nunca él se rindió.
Voló muy muy alto,
las estrellas alcanzó
reflejadas en un lago,
y de éstas, él bebió.
Abrazó la Luna con su mirada,
y al mismísimo Sol retó,
manteniéndole la mirada,
mientras éste se eclipsó.
Nadie pudo ver al fénix,
pues un buen día desapareció,
pero cuenta la leyenda,
que un día, un lobo le vió...
"Quiero alcanzar el Sol" dijo el lobo
El ave se resistió.
"Quiero sentir su abrazo" insistió el pobre,
y de nuevo el uno rechazó.
"Quiero saber el sentido de la vida, pues siéntome solo,
y al no poder encontrarlo, él consuelo me dió.
Arropome en el día, su calor me cedió,
darle las gracias, como mínimo,
quisiera éste lobo solitario, por favor..."
El ave con un suspiro,
que la necesidad existencial conocía,
cedió con la condición,
que el lobo por supuesto,
ese día aceptó.
Dícese que una vez fue,
dícese que volar pudo,
dícese que por aquí y allá estuvo,
y tengo en ello fe.
El lobo llegó malherido a la cima,
el ave apenas notó,
el primero jadeaba exhausto,
segundo lo miró.
El primero, con una triste sonrisa,
la mirada en el ave clavó.
Éste echó a volar muy alto,
y de repente cayó.
La noche estrellada por manto,
el lobo preocupado sólo por la promesa del ave,
preguntó:
-¿Dónde está el sentido de la vida?
y el ave no respondió.
Su mirada topose con la del lobo, quien repitió.
-¿Dónde está el sentido de la vida?
El ave, le miró.
Cruzaron una mirada, donde Luna en sus ojos, reflejó,
vio en Luna, en aquellos plateados, la vida del ave pasar,
consumíase el pájaro, y poco quedaba para el final .
"Lobo solitario, cumple tu palabra ahora, compañero"
El ave musitó.
El lobo entendía que la vida del ave apagábase,
y la de él, comenzaba a entender,
presto dirigiose a la cornisa,
y aulló.
"Gracias" dijo el ave,
"Tú me has traído la luz del Sol" dijo el lobo,
"Me consumo amigo mío"
"Y contigo, ardo yo"
Dícese que una vez fue,
dícese que volar pudo,
dícese que por aquí y allá estuvo,
y tengo en ello fe.