Estaba el guerrero imaginario,
luchando sin compasión,
luchando por lo que es justo,
por una vida mejor.
-¡Acabaré con la maldad, y la soledad!
Con el grito de guerra en el corazón,
el guerrero luchaba por conseguir a su amor.
La princesa atípica, más guapa de lo normal,
esta no era rubia, castaño natural,
era guapa e inteligente, te lo digo yo,
que la ví cuando el guerrero chilló:
-¡Amor mío, lucharé por tí!.
La princesa le dijo:
-Ven, hasta mí.
El caballero luchaba y luchaba por el castillo subir,
esquivaba trampas,y a veces tenía que huir.
¿Huir a dónde os preguntaréis?
A la escuela de la espada, como comprenderéis.
Allí aprendía y se refugiaba de todo mal,
que era en si la vida (estado natural)
Hasta que un dia el caballero subió,
pero la princesa de él pasó.
(Si lees mi blog, espero que te des cuenta de todo princesita.)

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